A cuatro meses del fallecimiento de los bebés Lucca y Alexi en el Hospital de Alta Complejidad SAMIC de El Calafate, la causa judicial continúa su curso con nuevas medidas y pericias en proceso.

El abogado Ignacio Alcántara, representante de las familias, explicó que la investigación comenzó a partir de denuncias separadas y que luego se unificaron en una sola causa que indaga presuntas malas praxis durante la internación de los bebés. Se han tomado numerosos testimonios de profesionales y personal de salud involucrado.

Si bien las autopsias no son concluyentes —uno de los bebés fue cremado—, la historia clínica y los testimonios aportan indicios relevantes para la causa. Además, se aguardan los resultados de una pericia forense y otra informática, esta última para determinar si hubo manipulación o borrado de registros en las historias clínicas.

Por el momento no hay imputados, pero Alcántara adelantó que se esperan al menos tres, entre ellos dos profesionales que ya cuentan con defensa legal. Además, la querella sospecha que la responsabilidad podría extenderse más allá del ámbito médico.

Un punto central de la investigación es la forma en que se colocaron las vías intravenosas a los bebés. Según el abogado, el hospital realizó un sumario interno que indica que no se siguieron los protocolos adecuados para estos procedimientos, lo que podría haber contribuido a los decesos.

La bibliografía internacional y los protocolos hospitalarios señalan que la elección del tipo de vía y su ubicación son fundamentales, especialmente en neonatos. En uno de los casos, la administración incorrecta de medicación por una vía central habría provocado un paro cardíaco fatal.

Además, la causa incluye otra investigación relacionada con una presunta mala prescripción a un bebé con síndrome de Down y una patología cardíaca, que recibió una medicación con posible sobredosis antes de una cirugía programada.

Cobertura elaborada por SUR365 a partir de información pública de La Opinión Austral.